PLUVIAL
El fuego, en su infinita lujuria,
seduce al vapor prostituido
engendrando a su propio verdugo.
El humo alumbra por millones,
sangrando el enrojecido aire de los atardeceres.
El agua sabe de olores y vientos.
El viento sabe de hedores y perfumes.
Los perfumes saben de apuros y lluvias.
La lluvia sabe de frescuras y tierras.
La tierra sabe de húmedas melancolías.
La melancolía sabe de tierras húmedas.
La lluvia, en su edípico totemismo,
sabe de primitivos pecados.
¿Crímen del hijo,
o venganza de la nube-madre,
mansillada virgen que aún no ha
perdonado?
¿Suicidio del fuego corruptor,
en gotas de arrepentimiento,
embriagado?
El agua sabe de náuseas y de carnes.
La carne sabe de miserias y crecientes.
Creciente hedor de tierra fresca;
húmedos perfumes de melancolía.
Melancolía
Aromas
Lluvia
Vida
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